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30 años sin Atilano: homenaje al Merlú
14 de Octubre de 2016

30 años sin Atilano: homenaje al Merlú
La noche de hoy ha sido muy emotiva: se ha rendido un merecido homenaje al Merlú Atilano en el 30 aniversario de su muerte y, por extensión, a todos los Merlús de la Cofradía. El acto comenzó con la bienvenida y presentación del Presidente para dar posteriormente paso a la lectura de un texto homenaje por parte del Vocal de Comunicación. Posteriormente, Lolo y José Manuel descubrieron un placa conmemorativa en la peana donde quedará instalado el tambor que la familia de Atilano donó a la Cofradía (y que estaba depositado en el Museo de Semana Santa). La emoción de la noche fue, sin duda, el usar el tambor de Atilano para el toque por parte del Merlú compuesto por Lolo y José Manuel. Emoción, abrazos, aplausos y alguna lágrima acompañaron ese momento tan especial para todos en esta noche.

La Cofradía da las gracias a la Junta Pro Semana Santa y a su Presidente por las facilidades dadas en la gestión del traslado del tambor. Añadimos a continuación el texto que se leyó en el acto y, adjunta a esta información, os dejamos la galería de fotos del acto.

Buenas tardes y, ante todo, agradecer a Lolo, a José Manuel, a la familia de Atilano y a los Merlús que hoy nos acompañan en este acto. Por supuesto, gracias también a todos los que habéis querido acompañarnos para rendir este sencillo homenaje a la figura del Merlú en general y a la de Atilano en particular.
Todos sabemos que el Merlú es una figura única en la Semana Santa española, que está regulada en nuestros Estatutos y que es tan icónica que hasta tiene su propia estatua junto a nuestra iglesia de San Juan. Todos sabemos que, en las madrugadas de Viernes Santo, son ellos los primeros en vestir nuestra túnica y que son ellos los que nos llaman para congregarnos en torno a la Plaza Mayor con dos únicas armas: una corneta y un tambor destemplado.
Pero ser Merlú se lleva dentro y es para toda la vida. Muchos de vosotros conoceréis a Lolo (el nieto de Atilano), y a José Manuel (pareja del abuelo primero y del nieto después), aunque ese homenaje no sea solo para ellos. Este acto los homenajea a ellos y a Atilano como el representante más icónico de los Merlús de la Cofradía. Pero los homenajea a todos: ser Merlú se lleva en el corazón y nunca se deja de serlo tocando una sola vez o decenas, siendo titular o suplente, estando en activo o jubilado. Si icónico fue Atilano dentro de los Merlús de la Cofradía, mucho más icónica es esta figura en la Semana Santa.
Pero hablemos ahora de Atilano: ya era una figura reconocida dentro de la Congregación por distintos factores, desde su fidelidad a la misma hasta su propia forma de ser que nunca dejó indiferente. Fueron más de 50 los años que cargó con su tambor por las calles de Zamora pero fue su forma de dejarnos la que marcó definitivamente su relación con la Cofradía y la que nos llegó al alma para siempre.
A las 2 de la mañana del 28 de marzo de 1986, en la madrugada de un Viernes Santo de hace 6 lustros, Atilano González nos dejó con 74 años. Había tocado por última vez este tambor en la Asamblea General de ese mismo año y, a la misma hora en que fallecía, su nieto Lolo tocó en su lugar por primera vez. Y lo hizo, con lágrimas en los ojos y con el aliento de su abuelo acompañándolo. Tocó el tambor junto a José Manuel y solo ellos saben lo que vivieron esa noche.
El tambor que donó la familia a la Cofradía estuvo muchos años en el Museo de Semana Santa y, con el nuevo espacio disponible en la Sede Social, hemos decidido trasladarlo aquí para que pueda ser contemplado por todos. Además, hemos colocado una placa conmemorativa de este 30 aniversario del fallecimiento de Atilano. Y, para nosotros, el acto estará completo con vuestras palabras y con un sencillo gesto: tocar, de nuevo, este tambor.

 



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