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150 años de La Caída, el paso de la docena de años
23 de Marzo de 2016

150 años de La Caída, el paso de la docena de años
La iniciativa de Don Tomás Alonso para que la Cofradía tuviera un grupo escultórico basado en la escena apócrifa de la caída de Jesús en su camino al Gólgota, fue hecha a Don Ramón Álvarez por el propio interesado, encargándose él mismo de conseguir la financiación necesaria para tal fin. Esta es la historia de un paso que no pudo completarse hasta doce años después de su estreno.

La historia
La financiación privada de la obra condicionó, sin duda, la creación de este grupo complejo, tal y como refleja el hecho de que en su primera salida, aquel histórico Viernes Santo de 1866, únicamente iban en el paso tres figuras (Jesús caído, la Virgen María y Simón de Cirene). Será al año siguiente, 1867, cuando se añadirá el sayón que tira de la cuerda atada al cuello de Jesús caído y se conseguirá reunir los 1840 reales necesarios para pagar el trabajo al escultor. Tanto celo y tanta diligencia puso en su empeño Don Tomás Alonso que la Cofradía le pagó como mejor pudo, con el nombramiento como secretario honorario vitalicio. La falta de fondos, sobre todo, hizo que el proyecto no pudiera concluir hasta diez años después gracias a la generosidad de los devotos de la Cofradía. Será en la Semana Santa de 1878 cuando por fin veamos completo el grupo escultórico con el añadido de las figuras de María Magdalena (donada por Don Nicolás Gutiérrez), el sayón con el puño en alto (costeado por Don Manuel Conde), y el "niño de los clavos" (financiado por Don Tomás Alonso). A estos dos últimos benefactores, la Cofradía en agradeciendo les concedió el derecho a desfilar ellos y sus descendientes junto al paso de La Caída.

La inspiración
Don Ramón no se fijó en un modelo proveniente del mundo de la escultura, como cabría esperar; fue el de la pintura el que marcó la estructura global, la vestimenta y la colocación de algunas de sus figuras. Como profesor de dibujo que era, conocía bien algunas de las obras del Museo del Prado y, una de ellas, sería la inspiración para su trabajo: "Subida al Calvario" vulgo "El pasmo de Sicilia" (Rafael de Sanzio, 1517). Álvarez únicamente plasmó el motivo central del cuadro, la caída de Jesús ante su madre, no pudiendo decirse que fuera un plagio ya que algunas de sus figuras son interpretaciones libres o nuevas como el genial "niño de los clavos" (cuyo modelo fue, al parecer, un niño del arrabal de San Lázaro).

El grupo escultórico
Con este grupo escultórico el artista inició un modelo estereotipado de figuras que repetirá en otros pasos como "Longinos" o "La Crucifixión", y que otros copiarán (como es el caso de Don Justo Fernández con su "Jesús camino del Calvario"). Las figuras están talladas en madera de pino, tienen una altura media de 1,50 a 1,60 metros y emplean lino encolado para figurar los ropajes (excepto la imagen de Jesús caído, que es de vestir y únicamente talló cabeza, pies y manos). Destacan, dentro de la teatralidad de este grupo escultórico, la cara de Jesús caído (posiblemente la más lograda de las caras de Jesús talladas por Don Ramón), y la naturalidad de "el niño de los clavos". Como curiosidad, decir que Jesús caído (vestido con túnica blanca), fue imagen titular de la Hermandad de la Tercera Caída hasta el año 1947, siendo cedida cada año por la Congregación a tal fin hasta que la Cofradía de San Lázaro pudo dotarse de una imagen propia.

Restauraciones y mesas
A lo largo de los años, el paso apenas tuvo más que pequeñas reparaciones hasta la restauración de 1954 (realizada por el escultor Florentino Trapero), y la de 1999 (llevada a cabo por el taller del restaurador Mariano Nieto). El grupo ha sido portado en varias mesas, la primera conocida gracias a testimonios gráficos estaba construida con tableros y usaba los clásicos respiraderos de ojo de buey, siendo sustituida en 1941 por otra algo más elaborada. La mesa actual está tallada en madera de nogal por Don Julián Román Alonso "Alito", siendo su carpintería realizada por los hermanos Quevedo. Debajo de la mesa, 36 hermanos de paso mecerán cada Viernes Santo a un paso que ya lleva 150 años entre nosotros. Y que sea por muchos más.

 



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